Por Redacción - 6 Febrero 2018

Desde el punto de vista racional, todos los productos son iguales y no debería dar más o menos vergüenza comprar una cosa o comprar otra. Desde el punto de vista de lo irracional, en cambio, las cosas no son así exactamente y algunos productos, como pueden ser champús para piojos o cremas para las hemorroides, se convierten en una especie de calvario y de penitencia a la hora de hacer las compras. Poco importa que ya se haya pasado la adolescencia, de la que posiblemente todo consumidor tenga memoria de alguna compra que tuvo que hacer e hizo que se muriese de la vergüenza, y que se haya entrado en la edad adulta. Algunas cosas siguen siendo productos vergonzosos que tienen una relación complicada con los consumidores.

Los productos complicados tienen también una complicada estrategia, como apuntan en Harvard Business Review al hilo de un estudio sobre el tema. De hecho, en los últimos tiempos, se ha notado una tendencia a la caída de las ventas de este tipo de productos en tiendas físicas y un aumento en las ventas de estos productos en tiendas online.

En este caso, una de las estrategias habituales que emplean las compañías para hacer que sus productos destaquen es contraproducente. Tener un packaging llamativo y que destaque por encima del resto de los productos que se sirven en el mercado no funciona aquí como lo haría en otro nicho de mercado. Destacar solo hará que los consumidores se sientan menos tentados a comprar.

Pero ¿cómo nos enfrentamos a ese tipo de productos y qué es lo que funciona como un punto de no retorno para que no los compremos? El estudio realizó varias pruebas en laboratorio, estudios de campo y también un estudio echando mano de la realidad virtual para ver cómo los consumidores reaccionaban a diferentes presentaciones de este tipo de productos.

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