
Recientemente es bastante habitual encontrar libros, artículos, blogs y similares que hacen referencia a la necesidad que existe en el entorno empresarial de la aplicación de un “nuevo marketing”, poniendo en duda la validez del marketing tradicional. Cada día existen más apellidos para esta disciplina, marketing viral, buzzmarketing, street marketing, social marketing, field marketing, marketing de guerrilla, y así un largo etcétera.
Evidentemente, todas estas denominaciones reflejan la indiscutible importancia que en el nuevo entorno están teniendo distintos medios, soportes, formatos o similares para llegar al consumidor. Pero, precisamente en ello es donde quiero llamar la atención, ¿realmente esto supone un nuevo marketing, o simplemente se sigue confundiendo en nuestras empresas, como ya ocurría desde hace varias décadas, el marketing con la publicidad y la promoción?
Si entráramos a analizar cada una de estas nuevas denominaciones, veríamos que prácticamente todas ellas consisten simplemente en nuevos soportes, medios o formatos publicitarios y/o promocionales, y todas ellas persiguen el mismo objetivo que ha tenido siempre la clásica cuarta “p”, hacer llegar al potencial consumidor información sobre las características y/o cualidades de nuestros productos, ofertas promocionales, precios, etc... Lo que buscan todas está nuevas técnicas es la clásica secuencia de la comunicación, es decir, llamar la atención, despertar el interés, provocar el deseo y llevar a la acción de comprar por parte del potencial mercado. ¿No es esto mismo lo que nos decían los más antiguos manuales de marketing al referirse a la publicidad o la promoción en su más amplio sentido?
Es también bastante obvio, que éstos son los medios y soportes más adecuados e imprescindibles en la sociedad actual, y bajo ningún concepto pretendo cuestionar su validez o interés para cualquier empresa hoy por hoy. Pero el problema, bajo mi opinión, quizás bastante académica por mi posición en la Universidad, es que estas estrategias de comunicación siguen sin ir acompañadas de una verdadera filosofía de marketing. A mi entender sigue siendo muy complicado encontrar empresas que apliquen de verdad el marketing, seguimos viendo cómo a través de cualquiera de estos potentes nuevos medios de comunicación conseguimos llegar al consumidor para “venderles” nuestros productos, pero siguen siendo muy pocos los clientes que una vez adquiridos los mismos se sienten satisfechos con el producto comprado, con el servicio recibido, los que han conseguido realmente el precio al que teóricamente se ofrecía el producto, …
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