
YouTube le ha robado los niños a la televisión creando un nuevo escenario para productoras y marcas
Por Redacción - 23 Noviembre 2015
Hace unos años, los medios de comunicación estaban llenos de artículos sobre cómo la televisión se había convertido en la niñera a la que echaban mano todos los padres para mantener ocupados a los niños durante horas. Los artículos se sucedían analizando los peligros de usar la tele como nanny, de lo que podía pasar ni se controlaban los contenidos a los que accedían los más pequeños o reivindicando el poder socializador de bajar a jugar al parque de la calle.
Los artículos han más o menos desaparecido (o se han transformado, apuntando a otros elementos) porque los niños de hoy en día ya no emplean la televisión para cubrir todas sus horas de ocio. Ahora, lo que mantiene entretenidos a los niños no es la tele: es YouTube. La red de vídeos de Google se ha convertido en uno de los principales escenarios de consumo de contenidos audiovisuales para cierto grupo de consumidores. Los más pequeños de la casa dedican cada vez menos tiempo a la tele (tanto que hace unos meses salió incluso un estudio que señalaba que estaban empezando a ver la tele como un castigo: sus padres les castigaban quitándoles el tablet y tenían por tanto que recurrir a la televisión) y más a las nuevas tecnologías. Los dibujos animados ya no se ven en la tele con la merienda al salir del cole, sintiendo ligero fastidio cuando echan los dibujos que no gustan. Ahora los dibujos y los programas infantiles se ven bajo demanda y online. Se ven, en definitiva, buscando en YouTube el programa que se desea ver.
Las audiencias de los contenidos infantiles son increíblemente elevadas.
Los profanos en los contenidos infantiles sacarán rápidamente a colación a Peppa Pig o a Pocoyó, clásicos donde los haya en el mundo de los contenidos infantiles contemporáneos y que acumulan audiencias millonarias en internet. De hecho, Pocoyó fue en su momento uno de esos casos paradigmáticos de la importancia que la red puede tener para lograr el éxito (luego se convirtió en un ejemplo de lo que una mala gestión puede hacer con una marca muy valiosa, pero esa es otra historia).
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