
Por Redacción - 29 Enero 2014
Desde la eclosión de los medios y redes sociales, las personas han cambiado muchos de sus hábitos más tradicionales. Sobre todo a la hora de establecer relaciones y comunicarse. Junto a este tipo de medios, la revolución de los nuevos dispositivos móviles, también ha servido para terminar imponiendo nuevos comportamientos a la hora de relacionarse.
No podemos negar que tanto las redes sociales como los nuevos dispositivos móviles han cambiado muchos paradigmas de la comunicación de las empresas. Sin embargo, y a pesar de que de forma constante solemos debatir sobre los retos de las empresas a la hora de adaptar los nuevos medios y tecnologías, los verdaderos problemas de comunicación comienzan a detectarse con mayor preocupación entre las propias personas.
Redes sociales y aplicaciones móviles de mensajería han ampliado de algún modo las fronteras de los círculos sociales de las personas. De igual forma, el hábito extendido de comunicarnos cada vez con mayor frecuencia a través de ellas, ha transformado por completo los hábitos de las relaciones tradicionales en grupo o cara a cara. Si bien es cierto que todos estos canales y herramientas pueden ofrecernos el mantenernos en contacto reduciendo las distancias, las costumbres del mundo real y el tiempo compartido parece que también se van perdiendo.
Pero no solo eso. Aun cuando las nuevas generaciones permanecen unidas, de forma cercana y real, surgen como "malos hábitos", otros comportamientos que están derribando las relaciones más humanas. En grupo o en pareja, en casa o en el restaurante, resulta bastate habitual el observar como las personas pueden permanecer cercanas y estar a la vez ausentes por su dependencia a estar permanentemente conectadas y pendientes de sus dispositivos móviles.
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