
Psicología, consumo y posesión: cómo ha cambiado la relación del consumidor con las cosas y cómo debe empujar a modificar la estrategia de marca
Por Redacción - 4 Noviembre 2020
En la relación entre productos y consumidores, ha existido una suerte de máxima recurrente que ha marcado la naturaleza del vínculo entre unos y otros. Básicamente, cuando compras un producto, te conviertes en su propietario. El consumo se dirige a hacerse con cosas. Sin embargo, las cosas han cambiado profundamente en los últimos años.
El boom de la llamada sharing economy por un lado, la transformación digital y el hecho de que cada vez más productos de consumo sean elementos intangibles (desde los ebooks que lees a la música que acumulas en tus listas de Spotify) han cambiado la relación que se establece con las cosas.
También lo ha hecho el cambio generacional. Para los consumidores millennials primero y de la Generación Z después, las cosas y, sobre todo, su posesión han perdido ese aire de elemento crucial vital que tenían en el pasado. No tienen coche porque prefieren usar el transporte público o servicios como Uber y tampoco marcan la llegada a la edad adulta con una casa en posesión y una hipoteca (directamente, no podrían permitírsela).
Todos estos puntos son muy interesantes desde el punto de vista de la sociología, pero también lo son desde el punto de vista de la psicología del consumo y la estrategia de marketing. El éxito de los nuevos modelos y la irrupción de nuevas prácticas de consumo y conexión con las cosas están haciendo que la psicología de la propiedad cambie. Lo que es mío y lo que siento mío no son necesariamente la misma cosa.
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