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Los días infernales de Twitter: cómo la red social se convirtió en una amenaza de brand safety y en una pesadilla para el social media marketing

La farmacéutica Eli Lilly se desplomó en bolsa. La causa: una cuenta falsa pero verificada en Twitter, la gran pesadilla de seguridad reputacional de estos días

Por Redacción - 14 Noviembre 2022

Fue uno de los casos más virales y quizás por ello es el mejor ejemplo para comprender cómo han sido los últimos días para Twitter y para su posición en el social media marketing. Una cuenta verificada con el nombre de la farmacéutica Eli Lilly anunciaba el jueves que la insulina iba a ser gratuita. El anuncio no era baladí: los precios de la insulina en Estados Unidos son tan elevados que personas diabéticas no pueden en ocasiones afrontarlos. Que la insulina fuese a ser gratis tenía un efecto económico. Podría ser buenas noticias para los enfermos, pero no lo era para los inversores de Wall Street que acabaron llevando a Eli Lilly a un desplome en bolsa.

En realidad, la crisis bursátil de Eli Lilly estaba basada en humo. La farmacéutica nunca había anunciado que fuese a dejar la insulina sin coste. Lo había hecho una cuenta verificada por un usuario que había pagado los 8 dólares que Elon Musk, el nuevo propietario de Twitter, había puesto como precio para acceder a un check azul (un servicio disponible en Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda). La compañía tuvo que salir al paso dejando claro que ellos no estaban detrás de esa cuenta – y que no era ni de lejos un perfil oficial – para frenar la situación.

Eli Lilly es el caso más llamativo por el efecto que tuvo en bolsa la situación, pero no ha sido ni de lejos la única compañía afectada. En el arranque del fin de semana y a lo largo de todo el viernes, las historias de marcas que habían sido ‘duplicadas’ por cuentas privadas que parecían ellas pero no lo eran se multiplicaron. Una verificada – pero no real – PepsiCo llegó a tuitear que Coca-Cola sabía mejor. Nintendo o la propia Tesla fueron otras de las víctimas.

Las marcas no fueron las únicas afectadas, también lo hicieron personajes públicos (hasta, de pronto, una cuenta paródica de Jesús se convirtió en una cuenta oficial). Y, aunque gran parte de estos movimientos tenían una voluntad paródica, también eran caldo de cultivo para los problemas de ciberseguridad: como apuntaba un hilo viral, diferenciar a las cuentas legítimas de las que no lo eran se había convertido en casi imposible. Algunas tenían hasta dirección de Twitter que eran a simple vista iguales a las de las cuentas legítimas. Además, como recuerda Warc, los scammers también se apuntaron a la partida y aprovecharon para crear cuentas falsas - y verificadas - de atención al cliente, con el potencial que esto tiene para el robo.

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