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Hace unos años, pocos eran los que sabían exactamente qué era eso del big data y qué suponía para las empresas. Ahora, sin embargo, el big data se ha colado en todas las conversaciones, se ha convertido en uno de esos elementos que cada vez se sabe más de qué se trata y el impacto que tiene en el mercado y que hasta ha logrado entrar en las conversaciones más generalistas. Cuando los medios de información general empiezan a hablar del big data, se podría decir que el big data ha cruzado la frontera y se ha convertido en un elemento ya popular.

Pero comprender la importancia del big data y tener en cuenta cómo puede ayudar a las empresas, las administraciones públicas o los medios no supone haber hecho el trabajo al completo. Comprender el potencial de la herramienta es muy importante, pero no es la única cuestión que debe tenerse en cuenta o que debe asumir el mercado. También resulta crucial contar con el talento y con las herramientas necesarias para posicionarse en este terreno.

Para triunfar en el big data se requieren grandes cantidades de datos y de información, que son la base de la que parte para poder llegar a conclusiones y descubrimientos que tengan un cierto valor para la empresa y para sus decisiones.

Pero los datos - por muchos que sean - no sirven para nada si no se tienen las herramientas precisas para procesar toda esa información y tampoco sirven para mucho si no se cuenta con los profesionales que no solo sepan implementar esas herramientas sino también que sepan leer los datos, preguntar a los mismos y establecer conclusiones a partir de ellos.

Triplicar las contrataciones

Por eso no sorprende descubrir que las empresas esperan contratar a muchos expertos en este terreno en el futuro inmediato. Si se quiere triunfar, se tendrá que tener a un experto - o varios - en big data. Según un estudio reciente de ESADE, las empresas planean triplicar en los próximos tres años la contratación de profesionales de este terreno. De aquí a 2021, por tanto, contratarán a tres veces más profesionales de big data.

Y esto está posiblemente muy relacionado con la situación en la que se encuentran ahora mismo las empresas. Porque, a pesar de que llevamos muchos años escuchando ya hablar sobre la importancia del big data y sobre cómo resulta crucial saber emplearlo de forma adecuada, las compañías tienen todavía los deberes por hacer. Según los datos del mismo estudio, el 55% de las empresas aún no cuenta con una cultura de toma de decisiones basadas en datos. Un 40% reconoce que no tiene todavía a un líder concreto en ese terreno o que si lo hace es desde hace muy poco tiempo (el último año).

Por tanto, las compañías no han conquistado plenamente todavía el big data y su potencial, incluso cuando tener un buen margen de trabajo en lo que toca a datos implica mayor posibilidad de éxito y mayor retorno en lo que se hace.

Pero ¿podrán encontrar a esos profesionales?

Este interés por contratar a profesionales y esta búsqueda de talento se podrían encontrar sin embargo con un serio problema. Los estudios han ido demostrando que, a pesar del creciente interés de las empresas por estas disciplinas, todavía se enfrentan a un déficit de talento y de profesionales.

Un estudio de la Fundación Cotec ya adelantaba el verano pasado que en los tres años siguientes (que se solapan con las previsiones de contratación del estudio de ESADE) las empresas se iban a enfrentar en España a un desequilibrio entre oferta y demanda. Van a querer contratar a muchos profesionales de big data, pero no habrá la cantidad de potenciales trabajadores necesaria para cubrir esa demanda. El estudio era concluyente y apuntaba que las búsquedas de profesionales de big data "no dejan de crecer, no pueden ser cubiertas porque no hay suficientes profesionales preparados para estos puestos".

Según otra estimación posterior - esta de un experto del Centro Tecnológico de Cataluña Eurecat - en Europa se necesitarán en 2020 8 millones de profesionales de big data, pero un millón de esos trabajos no logrará ser cubierto. Las cifras son impresionantes, pero no tan 'nuevas'. Una estimación apuntaba que en España estaban quedándose sin cubrir en 2017 350.000 puestos porque no se contaba con profesionales suficientes formatos en big data y analítica para ellos.