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Poco a poco, los dispositivos móviles han ido conquistando el mercado y se han ido posicionando en muchos más terrenos y en muchas más áreas. Llevamos nuestro smartphone siempre con nosotros y no solo eso sino que además le dedicamos cada vez más atención y este tiene más y más peso en nuestras decisiones cotidianas. El móvil se emplea para acceder a contenidos online, para decidir cómo consumir y dónde hacerlo, para comprar aprovechando las horas muertas (y las no tan muertas) y también como elemento clave mientras estamos de compras.

Porque en el pasado ir de compras era una experiencia vinculada, simplemente, a acercarse a la tienda de turno, pasear por la calle comercial o escoger entre varios productos en un punto de venta. Sin embargo, ahora la experiencia se ha vuelto mucho más compleja y tiene cada vez más y más elementos que impactan en ella. Y en esos elementos está muy presente la tecnología y de forma muy destacada los dispositivos móviles.

Los consumidores llevan con ellos sus terminales móviles y toman decisiones de compra partiendo no solo de lo que están viendo en la tienda sino también de lo que sus móviles les están 'diciendo'. Buscamos online antes de comprar, miramos la propia tienda online de la compañía o incluso preguntamos a nuestros amigos y seres queridos qué opinan y qué comprarían ellos usando las redes sociales y las apps de mensajería. El móvil se ha integrado como un paso más en la mayor parte de la experiencia de compra.

Pero el móvil podría convertirse en un elemento más en otra de las fases de la compra y en uno además que podría estar ahora mismo a punto de encontrar su momento. No es exactamente algo nuevo y no es algo que las marcas no hayan intentado antes. De hecho, a medida que los smartphones iban ganando terreno y a medida que se iban haciendo cada vez más populares ciertas tecnologías, como los elementos 'contact less', se iba intentando posicionar este tipo de soluciones, aunque no acababan de cuajar. Hasta, quizás, ahora: el uso del móvil para hacer pagos podría estar a punto de llegar de forma definitiva.

Ver a alguien pagando con el móvil ha dejado de ser ya algo tan raro como podría haberlo sido en el pasado. Es probable que no pocos de entre nosotros hayamos, aunque no pagado con el móvil, sí visto a algún early adopter haciéndolo (o intentándolo). Esa es la primera frontera a cruzar antes de la popularización del uso de estas herramientas de pago, que podrían tener un impacto en cómo se vende, en el modo en el que se hace y en la estrategia omnicanal de las empresas.

Lo que dicen los números

Eso es lo que se puede concluir de un estudio que acaba de publicar Juniper Research. La consultora acaba de señalar que prevé que una de cada cuatro transacciones de pago que se realicen en el punto de venta será ya desde un dispositivo móvil en 2023. Según los datos del estudio, las diferentes variantes de pago vía móvil, ya sea conexión sin hilos o con herramientas móviles tipo iZettle o Square, supondrán el 24% de todas las transacciones realizadas en el punto de venta.

Estas ventas móviles serán en ese año unas 87.000 transacciones, lo que supondrá un crecimiento brutal frente a lo conseguido en los últimos tiempos y frente a lo que se prevé que será el cierre de 2018. Este año se espera que el móvil se lleve unas 28.000 transacciones.

Las razones del crecimiento

¿Por qué crecerán tanto las transacciones móviles? Los analistas están convencidos de que los países emergentes serán un motor de cambio. En estos mercados, el crecimiento de los pagos móviles será mucho más rápido y mucho más decisivo. En India, por ejemplo, el ratio de crecimiento se mantendrá en una media del 46% en los próximos 5 años.

Pero esa no será la única razón. Los pagos móviles también llegarán a las pymes, lo que tendrá también un impacto muy positivo en la popularización de estas soluciones. Si ahora mismo una de estas terminales de pago tiene un precio medio de 40 dólares, en 2023 ya estará solo en 33. Serán cada vez más baratas y más asequibles, al tiempo que empezarán a ser más fáciles de usar y más cómodas, lo que hará que haya menos barreras de entrada para las pequeñas y medianas empresas.

Los grandes proveedores de soluciones de puntos de venta también empezarán a crear soluciones de cobros móviles, lo que también impulsará el mercado. Han empezado a verlo como una herramienta para diversificar y para posicionarse mejor.