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Cuando hace unos años se entrevistaba a los responsables de los asistentes de voz y de las herramientas vinculadas, estos solían explicar cómo iban a cambiar las cosas, cómo las empresas iban a tener que posicionarse en este nuevo terreno o cómo los consumidores iban a empezar a emplearlos de un modo mucho natural y para muchas más cosas. En una entrevista con uno de los responsables de Cortana de Microsoft, por ejemplo, este contaba cómo el asistente se integraba en el día a día de los consumidores de más edad. Era quien le recordaba que tenían que tomarse tal pastilla, pero también quién le leía los titulares informativos del día o les daba la previsión del tiempo.

Sin embargo, cuando se escuchaba a los responsables de esas herramientas, se sentía una cierta sensación de ciencia ficción, de algo que no parecía tan inminente. Lo era. Pocos años después, los asistentes de voz y los altavoces inteligentes se han convertido en un negocio emergente y en una cuestión ubicua, tanto que las empresas y las marcas han empezado a tener que ajustar lo que hacen y cómo lo hacen para prepararse para ellos.

La voz se ha convertido en la próxima gran revolución y en el elemento en el que las marcas no pueden perder pie. La voz se ha convertido en el punto de acceso a cierta información y ha empezado a modificar cómo se sirven contenidos y cómo se realizan búsquedas.

Por ejemplo, entre lo que más se busca ya en EEUU usando la voz están números de teléfono, direcciones para llegar o las horas de apertura de los negocios y de los comercios. Un 70% de los millennials que tienen asistentes de voz ya los emplea para hacer compras.

¿Cómo deben prepararse los marketeros para el cambio que se avecina? ¿En qué deben trabajar para blindar sus posiciones ante el cambio que implica la voz? En una columna en AdAge dan ciertas pautas de trabajo que deberían seguir.

Optimizar el contenido y los datos para la voz

Cada vez que se produce un cambio en el modo en el que se accede a los contenidos, las marcas y las empresas han tenido que ajustarse a ello. Así, por ejemplo, al principio tenían que trabajar para funcionar en términos de SEO y ser fácilmente accesibles a los buscadores. Luego tuvieron que ser 'social media friendly' y funcionar bien en redes sociales. Ahora también tendrán que optimizarse para las interacciones de voz. Esto implica trabajar para posicionarse de forma positiva para las búsquedas de voz, lo cual implica mejorar el SEO que ya se estaba haciendo.

Conectar con las audiencias y potenciar sus propios contenidos

La voz se convertirá en un nuevo territorio para potenciar la creación y el uso de contenidos generados por los propios usuarios y el engagement de los consumidores. Hay que potenciar el feedback y crear herramientas apropiadas para hacer todo más fácil.

Modificar el contenido para que funcione en conversaciones

El modo en el que escribimos no tiene nada que ver con el modo en el que hablamos. Esta realidad se va a convertir en un elemento crucial para las empresas, especialmente a medida que las búsquedas de voz y el uso de herramientas vinculadas a ella vaya en aumento. La lengua cambia, las estructuras empleadas también y hasta la cantidad de palabras. Por ejemplo, cuando le pedimos a un asistente de voz que busque algo lo hacemos de un modo distinto de lo que lo hacemos cuando lo escribimos en el cajón de búsquedas.

Y esto es algo que tienen que tener en cuenta las empresas. Tienen que prepararse para este nuevo tipo de búsquedas, pero también tienen que generar contenidos que se ajusten a este tipo de lenguaje y que funcionen ante los asistentes de voz. Por ejemplo, tienen que empezar a dar más peso a los contenidos tipo FAQ.

Pensar en Alexa y similares a la hora de establecer la estrategia

A la hora de crear contenidos, diseñar servicios y desarrollar productos, hay que empezar a pensar ya mucho más en cómo funcionarán este tipo de herramientas para que así encajen mejor con lo que se ofrece y que estos asistentes conecten con la marca. Hay que emplear las soluciones y las características que harán que estas herramientas se integren directamente con el contenido de la marca y con su presencia online. A la hora de diseñarla y construirla, hay que hacer las cosas más fáciles para Alexa, el asistente de Google o Siri.