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Vaya por delante que el problema no es único de la industria del marketing y de la publicidad y que no el único sector en el que se usan los títulos de forma más bien abusiva. De hecho, durante los últimos años, no ha sido difícil, cuando se hablaba con trabajadores de diferentes industrias, que acabasen señalando que en su trabajo había "más jefes que empleados".

A medida que se intentaba tener contento a todo el mundo (pero de un modo 'eficiente', al menos para quienes se encargan de gestionar las cuentas), se iba dando títulos y nuevos 'apellidos' para los cargos de los diferentes trabajadores. Se creaba así una suerte de ilusión de ascenso, se hacía sentir que el trabajo estaba valorado y se apelaba al poder del ego, aunque eso no implicase necesariamente mejorar las condiciones del trabajador en cuestión.

Pero, en la industria del marketing y de la publicidad, quizás se haya llegado a un nivel mucho más amplio y quizás la cuestión se haya convertido en un problema de lastre, especialmente ahora que los grandes jugadores de la industria quieren ser mucho más eficientes en las relaciones entre clientes y agencias y clientes y otros elementos del mercado de la publicidad y el marketing.

Los estudios apuntan que las agencias tendrán que simplificar y remodelar sus estructuras si quieren sobrevivir y los altos directivos de las grandes multinacionales quieren reducir la burocracia en sus relaciones con aquellos que les dan servicios en el terreno de la publicidad y del marketing.

Para simplificar todo esto, como apuntan en una columna en AdAge, no quedará más remedio que meter tijera en las estructuras de poder y en el organigrama. Y es que, como apuntan en la columna, la industria sufre de un serio problema de 'titulitis'. Todo el mundo parece tener un cargo, un título y un montón de siglas que acompañan a su nombre.

Todos son vicepresidentes

El problema no es, eso sí, único de las agencias. Como señalan en el análisis, estas suelen hacer espejo de lo que hacen sus clientes. Por tanto, esta avalancha de títulos está muchas veces marcada por la avalancha de títulos que esperan al otro lado.

Sin embargo, no se debe quedar solo con este punto ya que no toda la culpa es del cliente. Las agencias también han entrado en su propio bucle de crear títulos y dar nuevos nombres a sus trabajadores a modo de premio. Es el parche para evitar que el talento no se vaya. Es un 'sí que te valoramos que te hemos hecho vicepresidente de algo'.

Hace más lento todo

Pero el efecto que está teniendo en el mundo del marketing este problema de títulos y de toda la burocracia que al final implica tener esta carga de directivos de por medio (aunque en realidad sean títulos más cosméticos que reales) es el de hacer que todo vaya más lento.

La carga en las relaciones hace que sea mucho más complicado que todo fluya más deprisa, lo que tiene un efecto no solo de fatiga en las relaciones sino también impacta en la posición que ocupan otros jugadores. Las consultoras, que están entrando en el mercado y que sobre todo están robando talento, se están posicionando de un modo alternativo, apelando a una mayor eficiencia.

Además, la irrupción de las grandes compañías de tecnología en el mercado también está imponiendo un entorno mucho más relajado, especialmente a la hora de dar nombre a los puestos de trabajo y a la hora de convertir a los trabajadores en directivos. A eso había que sumar también que posiblemente la estrategia no sea la mejor para retener el nuevo talento. A los millennials y a los emergentes trabajadores de la Generación Z es bastante probable que cueste más enamorarlos del puesto de trabajo simplemente dándoles un título.