
La inminente edad dorada de la marca blanca
Por Redacción - 19 Abril 2022
Escribir sobre el crecimiento de la inflación y cómo esto afecta a consumidores y marcas se ha convertido ya en algo recurrente para los medios especializados en toda clase de temáticas. En términos de consumo y de estrategia de marca, el acelerón de la inflación y el agobio de los consumidores en términos económicos implica tener que replantearse las cosas y reajustar qué se hace.
De hecho, una de las últimas cuentas de la OCU señala que la subida de precios podría tener un coste medio de 500 por hogar. El 84% de los productos estudiados por la organización de consumidores ha subido de precio (en 2021 solo había sido el 16%) y el golpe afecta a productos de primera necesidad. De hecho, los aceites de oliva y girasol, el lavavajillas, la margarina, la pasta, los plátanos y el salmón son los productos que más suben.
La estrategia de marketing ya ha empezado a reorientarse para vender aquello que a los consumidores les puede funcionar. Fenómenos como la reduflación se han convertido en algo al alza: dado que los precios están subiendo y que las marcas necesitan amortizar también los costes de las materias primas, en lugar de escalar cuánto deben pagar los compradores han empezado a reducir el tamaño de los productos. El ajuste es poco perceptible - pero legal, porque las marcas cambian la etiqueta - y crea en el consumidor la sensación de que todo se mantiene mientras el mundo se encarece.
Pero, más allá de estos cambios, ¿qué supondrá este contexto y qué cambiará para las marcas? Quizás, vuelva a ser, como ocurrió en 2008, una oportunidad de oro para la imagen de la marca blanca y, sobre todo, para su consumo.
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