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Uno de los efectos que tuvo el escándalo de Cambridge Analytica y Facebook hace unas semanas fue el que se hicieran mucho más visible la crítica a la red social. Facebook se vio arrastrada a una situación de presión en la que los usuarios - y sobre todo muchos 'influencers' en términos de opinión - se mostraban mucho más críticos que nunca con la compañía, con el uso que hacían de la información personal de sus usuarios e invitaban directamente a abandonar la red social.

Por supuesto, se creó un hashtag vinculado (el #DeleteFacebook), se viralizó en Twitter y se empezaron a lanzar análisis de expertos y observadores sobre cuánta gente podría estar dejando de verdad la red social y qué efecto podría esto tener en sus números de usuarios. El hashtag tuvo su momento de gloria en el momento álgido de la crisis, con picos en los que era compartido de forma masiva y en el que tenía eco global.

Aunque, como ya apuntaban quienes habían intentado dejar Facebook en ese primer momento, el conseguirlo era complicado, especialmente porque resultaba casi imposible dejarlo del todo y evitar que Facebook no tuviese nada de información en absoluto sobre nosotros. Si a eso se suma que los consumidores dejaban Facebook, pero no Whatsapp y/o Instagram se podía ver claramente el desequilibrio en la cuestión y cómo se seguía estando en brazos de la compañía.

Sin embargo, lo más interesante de todo este movimiento no es lo que pasó en el momento álgido del problema y en el que todo el mundo parecía estar hablando de dejar Facebook y de lo 'mala' que era la red social. Lo más interesante es ver cómo la tendencia a abandonar - o no - la red social se ha extendido en el post-crisis y cómo empezaba antes de la misma.

Y eso es lo que acaba de hacer un estudio de Jumpshot. Como recuerdan, en el momento álgido de la crisis decenas de miles de usuarios compartieron que iban a abandonar la red social y lograron gran eco porque allí estaban muchos nombres conocidos.

El problema va más allá que el momento de moda

Pero el problema para Facebook no estaba ahí: la corriente de usuarios que abandonaban la red social no había arrancado con el escándalo. Como señalan en el análisis, que ha medido el tráfico hacia la página en Facebook que permite dar de baja el perfil, había empezado antes. Antes de que se pusiese de moda desactivar la cuenta en Facebook, ya se estaban produciendo abandonos.

De hecho, el pico de desactivaciones de cuentas arranca antes de que empiece el pico de interés por el tema. Si se cruza el tráfico de desactivación (o de visitas a la página de desactivación, que es lo que ellos pueden medir, aunque sus datos señalan que hay una correlación entre quienes visitan y finalmente desactivan) con el de interés por #DeleteFacebook (echando mano aquí de Google Trends), se ve que no van paralelos.

El pico de visitas, con un crecimiento del 70%, se produjo dos días antes del estallido del boom de #DeleteFacebook. El tráfico cayó en los diez días posteriores, volvió a tener un pico mientras Mark Zuckerberg testificaba ante el Congreso estadounidense y luego se volvió a estabilizar.

Y, aunque no se hayan mantenido picos, el tráfico sigue ahí.

No es un problema solo para Facebook en Estados Unidos

El otro dato interesante de sus estimaciones es que el problema no es algo limitado de forma geográfica. Se podría pensar que el problema está en Estados Unidos, que es donde ha estallado la crisis, y que afecta a ese mercado, pero es mucho más amplio. Como concluyen en el estudio, el gran pico de desactivaciones estuvo en Estados Unidos, pero no solo. Países tan diversos como Argentina o Reino Unido también tuvieron un pico de desactivación de perfiles.

Por ello, el problema puede ser mucho más importante para Facebook - y para sus anunciantes -de lo que parecía. "Aunque una vez que el hype sobre #DeleteFacebook como tema caliente en los medios terminó muchos estimaron que no había tenido un impacto tan grande como esperado, hay ciertamente muchos usuarios de Facebook que abandonaron el site sin fanfarria y sin hashtag" señalan en el estudio.