
Cómo Coca-Cola convierte sus máquinas expendedoras en herramientas de Marketing y en toda una experiencia de cliente
Por Redacción - 31 Octubre 2018
Sonreír a la máquina expendedora puede parecer una cosa un tanto extraña, pero lo cierto es que a veces tiene sus beneficios. Coca-Cola ha creado a lo largo del mundo y en diferentes momentos distintos modelos de máquinas expendedoras en las que lo importante era no solo comprar, sino también lo que se hacía en relación a la máquina y lo que el consumidor en cierto modo aportaba. Con ello, la marca de refrescos no solo logra hacer que sus consumidores compren el producto, sino que convierte a su propia máquina expendedora en un acontecimiento.
La última de las muchas que ha lanzado a lo largo del mundo es el modelo VenCycling, que ha creado su división china. La máquina emplea el reconocimiento facial para reconocer al consumidor y para hacer un seguimiento en cierto modo de su comportamiento. La máquina busca alentar el reciclaje del plástico, por lo que premia a aquellos consumidores que entregan en la máquina sus botellas y latas usadas con puntos que reciben en sus móviles y que se pueden usar para conseguir bebidas gratis.
Coca-Cola se posiciona así, como explican analistas de Mintel, ante un serio problema. China tiene un exceso de plástico y se ha marcado como objetivo reducir su dependencia del mismo.
La compañía usaba así uno de los problemas del momento para conectar con sus consumidores. No era la primera vez. El reciclado ya había sido la esencia de otra máquina en Singapur y lo cierto es que Coca-Cola ha empleado otros temas candentes como elemento identificador de sus máquinas.
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