
Por Redacción - 3 Enero 2020
Hecho el juego, hecha la trampa. La publicidad online se ha convertido en el gran mercado publicitario, en el que está creciendo de forma más notable y en el que se está haciendo con aquellos ingresos que, hasta ahora, estaban en manos de los medios tradicionales. La televisión, por ejemplo, ha perdido tirón en estos años y ha visto como los anunciantes se pensaban mucho más destinar una parte de sus presupuestos a su publicidad. Mientras, la red no paraba de crecer.
Pero el crecimiento de la publicidad online no está exento de problemas. El boom de la publicidad programática ha creado a su vez nuevos problemas derivados. Dado que todo se deja en manos de algoritmos y que no existe un control pormenorizado de qué está ocurriendo, los anunciantes se enfrentan a una situación en la que no pueden controlar todo lo que querrían dónde aparecen sus anuncios.
No siempre acaban en medios de calidad o en los que más les interesarían (el algoritmo se centra en el mercado objetivo al que se quiere llegar) e incluso en ocasiones se tienen que enfrentar a situaciones problemáticas (cuando los anuncios aparecen en contenidos que no son los más adecuados para su imagen de marca). Y, además, a veces los anuncios se convierten simplemente en vía para que los cibercriminales hagan caja. El fraude publicitario está a la orden del día, con cifras que podrían estar teniendo un impacto brutal en la industria.
Algunas estimaciones ya apuntan a que, convirtiendo los datos, un dólar de cada diez que se invierte en publicidad online programática acaba en manos de los ciberdelincuentes. Una estimación señalaba que el 10% de la inversión global se perdía por culpa del fraude en publicidad online, lo que supone unas pérdidas cada año de unos 22.400 millones de dólares. Otras estimaciones elevaban la cifra a los 42.000 millones de dólares y alertaban de que la cantidad se iba a doblar entre 2019 y 2023.
--- Regístrate o accede como usuario para disfrutar del acceso ilimitado a todos nuestros contenidos ---

