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Los hoteles empiezan a tener espacios que se repiten en las fotos que sus usuarios suben a redes sociales. Son espacios que todo el mundo parece estar escogiendo para hacer sus fotos y luego subirlas a sus perfiles en los social media, especialmente en Instagram.

Es aquella mesa de una esquina encantadora, aquella escalera muy atractiva que queda tan bien en las imágenes... Son lugares que parecen casi creados a medida o mejorados para que encajen con lo que se busca para un 'momento Instagram'. La composición de lugar es la adecuada, la iluminación es muy positiva y hacer una buena foto no parece muy complicado. Son espacios especialmente fotogénicos y especialmente 'instagramables'. Y, por supuesto, no son una casualidad. Que estos lugares den tan bien en imagen no ha ocurrido por una genial coincidencia de los elementos.

Es probable que desde siempre viajar haya estado asociado a las imágenes. Lo está sin duda desde la popularización de las cámaras de fotos personales. La publicidad de hace más de 100 años de Kodak ya decía que ningunas vacaciones serían tales si no se guardaban recuerdos de ello. Antes de la cámara de fotos, ya se vendían pequeñas ilustraciones que uno se podía llevar como recuerdo. Esto todo se ha multiplicado en la era de las redes sociales y de los smartphones con cámaras de calidad superior. Las vacaciones ya no son vacaciones si no se capturan imágenes y si no se comparten en redes sociales.

Y esto ha cambiado no solo el comportamiento de los viajeros, sino también el de los propios actores de la industria del turismo. Para los responsables de monumentos, atracciones turísticas y por supuesto hoteles las fotos y los momentos Instagram se han convertido en un elemento destacado y determinante, uno para el que empiezan ya a adaptarse y a prepararse. En el caso de los hoteles, esto implica tocar también el diseño de lo que se hace y el cómo se hace. El hotel del presente intenta ser ya un espacio que 'funcione' en Instagram, como explican en Quartz.

Las dos razones clave

Esto es decisivo por varias razones. Por un lado, la foto en redes sociales se ha convertido en el suvenir del siglo XXI. Lo que los consumidores quieren llevarse de sus vacaciones son las fotos atractivas, las fotos que además subirán a sus perfiles sociales y que compartirán con sus amigos y con sus conocidos.

Pero, por otro lado, esas mismas fotos son las que hacen que el hotel entre en la conversación y que ayuda a construir la imagen pública del mismo. Para los responsables de marketing del hotel en cuestión, tener un buen momento foto que sus clientes puedan subir a Instagram implica directamente lograr entrar en la conversación y lograr que le hagan publicidad. E incluso, de forma indirecta, puede acabar llevando a captar clientes. No es tan raro ir a esos sitios que quedan tan bien en las fotos… De hecho, los sitios más publicados en Instagram de las ciudades son grandes casos de éxito y los influencers de viaje suelen marcar las visitas de sus seguidores simplemente con sus fotos.

Libro de estilo para crear un espacio instagramable

Los manuales de las grandes cadenas hoteleras y las recomendaciones de mejores prácticas ya señalan que hay que crear espacios que funcionen en Instagram. Uno, por ejemplo, recomienda crear un espacio para selfies en un lugar público del hotel con "un marco grande, dorado cerca de un bonito sofá".

Cada vez son más los lugares que crean espacios llamativos, que funcionan bien en la foto. Como explica el responsable global de diseño de una cadena de hoteles, W Hotels, hace unos años descubrió cómo afectaba a la imagen de la marca el modo en el que los huéspedes de uno de sus hoteles compartían imágenes en Instagram. ¿Qué hicieron? Construyeron su logo con dimensiones gigantestas (dos metros) y lo pusieron en la ubicación. Ahora se ha convertido en una foto recurrente que sus huéspedes suben a Instagram.

Londres o Nueva York son los mercados que lideraron esta migración a lo 'Instagram-friendly', incorporándose ahora París también. Pero, sin embargo, no es difícil encontrar pistas o elementos que juegan en esta liga en otros destinos turísticos. En Semana Santa, por ejemplo, en Oporto, la ciudad del norte de Portugal que se ha convertido en uno de los últimos grandes booms turísticos, habían construido con letras gigantes el nombre de la ciudad en una de sus plazas de la zona más turística. Los turistas esperaban pacientemente para meterse en el interior de la letra o y hacerse su foto.