
Por Redacción - 30 Marzo 2017
Cuando se habla de forma bastante recurrente con community managers y con profesionales del área de la comunicación en internet, especialmente cuando se habla con quienes trabajan para marcas y empresas como freelance, se escucha de forma bastante habitual una historia. Cambian los personajes y cambia el escenario, pero la historia de fondo es la misma. Lo es el principio, lo es el nudo y lo es el final.
Casi todos ellos cuentan, por tanto, una historia que se repite y esa historia es la del cliente que tiene que estar en todas las redes sociales porque quiere y necesita estar en todas ellas. El error de fondo es cada vez diferente. Puede ser la marca absolutamente B2B que quiere estar en Facebook y quiere conseguir muchos seguidores. Puede ser la marca de consumo que quiere estar en LinkedIn, aunque la respuesta sea bastante baja. O puede ser la que sigue estando en Pinterest, porque alguien le habló alguna vez de ello, o la que ha entrado en Instagram, aunque ni tiene material de base para hacer buenas fotos ni tampoco la capacidad para hacerlas.
Y es que, a pesar de que parece un concepto clásico, uno que no debería tener que repetirse cuando se habla de redes sociales, la verdad es que no todo el mundo parece tenerlo absolutamente claro. Las marcas y las empresas no necesitan estar presentes en todas las redes sociales cuantas hay en el mercado. No tienen que entrar en toda recién llegada que parece estar abriéndose camino (no, no necesitas empezar a probar ya mismo Snapchat) ni tampoco hay que estar en todas aquellas que ya llevan mucho tiempo en el mercado y que están ya ni de moda sino más bien que parecen del paquete básico. Aunque pueda parecer una herejía, no todas las marcas ni todas las empresas necesitan estar en Facebook.
El error de entrada que suele estar detrás de esta cuestión en prácticamente todas las ocasiones es que se da por hecho que hay que estar en una red social. Es decir, en lugar de pensar en lo que se necesita y cómo las redes sociales pueden ayudar a conseguirlo, se hace una especie de lista de mínimos que hay que tener. Hay que estar ahí porque hay que estar ahí, o al menos esa parece la estrategia que se emplea como punto de partida. Uno no abre una cuenta por tanto por algo sino simplemente por cumplir. Y si hacer las cosas por cumplir no da resultados óptimos fuera de internet, tampoco lo hará dentro de la red.
--- Regístrate o accede como usuario para disfrutar del acceso ilimitado a todos nuestros contenidos ---

