
El neuromarketing de la belleza y por qué funcionan las campañas que son estéticamente más atractivas
Por Redacción - 16 Diciembre 2019
¿Deben los marketeros rodear a sus potenciales clientes de cosas bonitas? Lo que es y lo que no bonito parece un concepto demasiado personal y demasiado voluble, aunque lo cierto es que hay unos parámetros más o menos claros de lo que resulta - o no - estético. Comprenderlo y usarlos puede marcar la diferencia entre una estrategia de marketing exitosa y una que no lo es, como demuestra la ciencia.
Los estudios de neurociencia dejan claro que las cosas estéticamente agradables funcionan mejor. Nuestro cerebro no solo reacciona de un modo más positivo ante esos estímulos, sino que además estos son mucho más eficientes en términos de uso. El neuromarketing, por tanto, deja muy claro que hay que cuidar la parte visual de las cosas que se lanzan.
Como explican en MarTechToday, aquellas cosas que son estéticamente agradables conectan de forma inmediata con la audiencia, que responde a ellos de un modo muy más favorable. En cuestión de segundos, el cerebro del consumidor lo ha aceptado, le ha dado valores positivos y está preparado para posicionarse a analizar la información que ese contenido aporta.
Como el cerebro está "orientado" para responder ante las cosas bellas, el mensaje de la marca ha logrado ya su primer golpe, el de conseguir capturar su atención. A partir de ahí tendrá que trabajarse al consumidor, pero al menos ya ha conseguido eliminar una de las barreras de entrada.
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