
Así han convertido las cadenas de fast food a los famosos en su gancho para llevar de vuelta a los consumidores a sus restaurantes
Por Redacción - 10 Febrero 2021
Antes de la crisis causada por la pandemia, las cadenas de fast food ya habían encadenado unos cuantos años malos. Los cambios en los hábitos de consumo habían afectado a los patrones de compra y les habían llevado a perder públicos clave. Los niños, por ejemplo, habían crecido con paladares más sofisticados que los de generaciones previas, lo que hacía que las familias acabasen en lugares mucho más diversos y no comiendo simplemente nuggets de pollo. Al mismo tiempo, los jóvenes también buscaban otro tipo de experiencias.
La búsqueda de una experiencia no era la única razón por la que estaban perdiendo tirón. La preocupación por llevar un estilo de vida más saludable también había llevado a que las cadenas de fast food perdiesen conexión con el público. Eran, más que nunca, vistas como comida basura.
Durante la crisis causada por la pandemia, las cadenas de comida rápida no se han quedado al margen de todos los problemas que ha causado la enfermedad y los cambios sociales generados por la lucha contra el coronavirus. Por un lado, el hecho de que se haya potenciado el teletrabajo ha vaciado zonas de oficinas y ha condenado a compañías de comida rápida muy vinculadas a la pausa rápida de la comida.
Es lo que le pasó, por ejemplo, a Pret-à-Manger en Reino Unido, un ejemplo recurrente cuando se habla de los daños colaterales del teletrabajo. Por otro lado, no solo los cierres por confinamientos y medidas de prevención han eliminado el factor visitante en las cadenas de comida rápida, sino que también lo ha hecho el miedo al contagio y el que los consumidores pasen más tiempo en casa.
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