
El boom del listicle, o cómo internet se ha convertido en el paraíso de las listas
Por Redacción - 4 Septiembre 2014
Primero fueron los gatos. Luego llegó la pinterestización y todas las páginas se convirtieron en una copia en diseño de Pinterest. Como en una maldición bíblica, el scroll infinito sobrevivió y obligó a los internautas a enfrentarse con páginas que nunca se acaban. Después llegaron los GIF y se puso de moda recuperar lo que había sido tendencia y había sido criticado 15 años atrás, en un ejercicio más de pasión por lo vintage (¿volverá también la Comic Sans en este revival de lo estéticamente discutible?). Y casi de forma paralela internet empezó a llenarse de listas. Todo se convirtió en razones para, cosas que no te puedes perder, libros que tienes que leer, famosos que debes odiar o decisiones que tienes que tomar para hacer que tu negocio sea más efectivo. Hasta el Financial Times se atrevió a hacer una lista de cosas que los inversores deben saber.
Las listas son una plaga y están por todas partes en la red. Todo tiene una explicación, o más bien un nombre. El fenómeno se llama listicle, que es como aparece en los sesudos textos de análisis sobre el estado del periodismo (pero también en los medios de comunicación que lo usan de forma intensiva: Gawker lo emplea como etiqueta para que sus lectores puedan encontrar, claro está, listas). Este verano, la palabra - de uso ya habitual en el internet anglosajón - fue incorporada al diccionario Oxford, como muchos otros términos de éxito de la era de internet como YOLO.
El fenómeno no es exactamente nuevo. La Cosmo lleva ofreciendo listas desde hace décadas: llevan llevando a portada las 10 razones para desde prácticamente el momento en el que podemos hacer memoria de sus contenidos. No es la única. Las revistas femeninas han usado el formato de forma extensiva a lo largo de los años. No importa la sección, siempre se puede llenar con una lista. Y no hay mejor manera de verlo que el título de una de esas películas para adolescentes que marcan a los espectadores de su época: 10 razones para odiarte se estrenó en los últimos años 90 (mucho antes del boom de las listas de internet y casi, casi, antes de que internet se hiciese mainstream) con un título que jugaba con esos contenidos.
Pero a pesar de que la Cosmopolitan, Glamour y todas las que se quieran sumar a la lista usaban listas (y test) de forma recurrente y habitual, es ahora cuando se habla del fenómeno como tal. Es decir, puede que existiesen antes, pero no habían conseguido convertirse en una moda global hasta ahora. Moda global y, deberíamos añadir, masiva. Los medios anglosajones ya no pueden sobrevivir - casi - sin una lista y los medios de los demás ámbitos lingüísticos están importando la tendencia.
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