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Aunque ya llevamos unos años escuchando hablar de él, leyendo sobre él y encontrándolo en todas las listas habidas y por haber, el marketing de contenidos sigue siendo una pieza maestra en la estrategia de marketing y publicidad de las empresas. Repetir las razones por las que es importante parece casi un ejercicio de contar lo que ya se ha contado en muchísimas ocasiones, pero nunca está de más para comprender por qué se ha convertido en algo crucial.

El marketing de contenidos llega allí donde las empresas no logran alcanzar con su publicidad tradicional. En lugar de quedar perdido en medio del ruido que los mensajes de las compañías y de las marcas lanzan al mundo, el marketing de contenidos consigue llamar la atención y capturarla. A eso se suma que para los consumidores no es simplemente spam publicitario: lo ven como un elemento que aporta valor añadido y que sirve para algo más.

Eso sí, no cualquier texto puede ser marketing de contenidos y no cualquier espacio vale para lanzarlo. Si las empresas quieren triunfar en su posicionamiento de contenidos tienen que hacerlo de un modo eficiente y tienen que comprender lo que hace a esta herramienta algo único es el propio contenido y su calidad. Tienen que generar contenidos que sean interesantes, que estén bien hechos y que conecten con las audiencias. Y, además, tienen que hacerlo de un modo que los potenciales receptores puedan llegar a ellos. Por muy bueno que sea el contenido, si nadie lo lee no sirve para realmente nada.

A eso se suma que, en el mercado y en el contexto en el que se mueven ahora las marcas, no queda más remedio casi que generar contenidos y que hacerlo bien. Las redes sociales, por ejemplo, obligan a generar contenidos para dotar a los perfiles sociales de cosas que resulten atractivas para los receptores y que se posiciones de forma eficiente en los feeds.

Todo ello hace que las empresas estén generando cada vez más contenido e invirtiendo más dinero en hacerlo. El contenido se ha convertido en uno de los elementos principales del marketing, en una de las cuestiones a las que se está destinando más y más peso. De hecho, un estudio de la estadounidense 10Folds ha llegado a la conclusión de que cada vez más marketeros destinarán más parte de su presupuesto al marketing de contenidos. Solo en EEUU, se espera que en el próximo año se destine un cuarto de millón de dólares solo a contenidos.

El siguiente paso

Y cuando el contenido se ha convertido en un elemento tan importante toca analizar la situación de un modo más profundo. "Estamos oyendo desde hace un tiempo que el 'contenidos es el rey', pero comprender el tiempo de contenido que funciona mejor y la frecuencia a la que debe producirse ese contenido son las siguientes preguntas lógicas", apunta la responsable del estudio.

Casi la cuestión básica es saber qué contenido se lanza a quién. Las marcas y empresas tienen que adivinar cuál es el tipo de contenido que funciona mejor en su sector y no deben dejarse llevar por lo que creen que funciona. Puede que para una industria los webinars sean lo que da mejores resultados, pero eso no quiere decir que funcione mejor para la propia industria.

Y, además, también tienen que saber cómo y quién producirá sus contenidos. Ahora, según datos del estudio, una parte bastante importante se queda en manos ajenas. Un 99% de los ejecutivos reconoce que el 25% de sus contenidos se produce de forma externa a la empresa, aunque en general suelen estar muy contentos con los resultados. Un 83% de estos señala que los resultados logrados son buenos: los contenidos tienen una calidad por encima de la media.

Una vez que se tiene claro que hay que producir contenido y cómo se hace, queda comprender cómo debe lanzarse al mundo. De hecho, los expertos están convencidos de que cada vez se tendrán en cuenta más datos para crear estrategias de contenido más medidas.