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Los dispositivos móviles no son solo para buscar información, sino que el índice de búsquedas que finalizan en compra es cada vez mayor. Según muestra el Informe global sobre Comercio Móvil de Criteo, el 30% de las ventas online ya se completa a través de smartphones y tabletas.

El reporte destaca a los consumidores asiáticos como grandes compradores móviles, con cerca del 50% de las ventas online. Así, en Japón este porcentaje es del 49%, mientras que Korea se queda en el 45%. Por su parte, Reino Unido lidera el ranking de los países occidentales, con un 41% de ventas móviles.

Mención especial merece España, quien aparece solo por detrás de UK. El 28% de las ventas online que se producen en nuestro país se confirman en los dispositivos móviles. Una tasa en la que supera tanto al resto de países europeos, como a Estados Unidos, donde se queda en un 27%.

El informe muestra asimismo el predominio de los smartphones, frente a las tabletas, a la hora de comprar online. Los teléfonos inteligentes, siempre accesibles, independientemente del momento y lugar, han dejado de ser una herramienta de consulta, para actuar como método efectivo de compras. Bien es cierto que la tasa de conversión de las tabletas es superior a la de los smartphones, pero estos consiguen registrar un mayor volumen de tráfico, así como más cantidad de transacciones.

¿Qué nos depara el futuro del mcommerce?

Las conclusiones de Criteo trazan una trayectoria ascendente, a favor de las compras móviles. Se espera que los dispositivos inteligentes consigan equiparar en cifras de ventas al ordenador tradicional a nivel global, mientras que en Asia conseguirán sobrepasar esta marca.

Por su parte, los smartphones continuarán ganando terreno a las tabletas, como herramienta de compras, favorecidos por su accesibilidad fuera de casa o la oficina, así como las mejoras en cuanto a usabilidad y optimización por parte de los retailers.

Para mejorar la conversión y elevar sus ventas online, es importante que los retailers ofrezcan una experiencia omnichannel, que permita a los clientes continuar sus compras interrumpidas, o formalizarlas a través de cualquiera de los medios existentes. Una práctica que genera confianza en la empresa, y fomenta su lealtad.