Por Redacción - 7 Octubre 2024

El tamaño del logo es un elemento crucial en el diseño de productos y en la estrategia de marca, y su impacto se extiende más allá de lo visual. La preferencia por logos grandes o pequeños no solo depende del tipo de consumidor, sino también del contexto cultural, social y económico en el que el producto se comercializa. El diseño de un logo, y particularmente su tamaño, puede influir en la percepción de la marca, las decisiones de compra y, en última instancia, en las ventas.

Un estudio de la Universidad de Kansas encontró que usar ropa con logos prominentes de marcas de lujo puede hacer que las personas se sientan más confiadas y tengan un mejor desempeño en tareas cognitivas.

Los logos grandes son sinónimo de visibilidad y reconocimiento. En un mundo donde la competencia es feroz, un logo prominente puede captar la atención de los consumidores de manera instantánea. Esto es especialmente cierto en productos nuevos o en marcas que buscan consolidar su lugar en el mercado. Un logo grande en este contexto se convierte en una herramienta de marketing poderosa, una especie de anuncio en movimiento. Según un estudio de Nielsen, el 59% de los consumidores prefiere comprar productos de marcas familiares. Esto sugiere que un logo grande y reconocible puede fortalecer la confianza en la marca, lo que resulta ventajoso para su posicionamiento. Además, en sectores como la moda urbana, los logos grandes son parte de la identidad misma del producto. Marcas como Supreme han capitalizado esta tendencia, y el 78% de sus clientes prefieren productos con el logo claramente visible, asociando la visibilidad con exclusividad y estatus.

En el extremo opuesto, los logos pequeños o discretos apelan a consumidores que valoran la elegancia y la sutileza. En un mundo donde el minimalismo se asocia con sofisticación, las marcas de lujo han adoptado logos más pequeños o incluso han optado por eliminarlos por completo. Esto responde a un perfil de consumidor que no necesita que la marca hable por él; el producto en sí lo hace. Un estudio de la firma Mintel reveló que el 69% de los consumidores de lujo prefieren productos con logos discretos o sin logos visibles. Aquí, el logo pequeño o ausente se convierte en un símbolo de un lujo más refinado y menos ostentoso, donde la calidad del producto es lo que sobresale. Un ejemplo claro es Bottega Veneta, que eliminó completamente los logos visibles de sus productos, lo que, paradójicamente, resultó en un aumento de ventas del 2.5%. Este enfoque ha sido bautizado como "lujo silencioso", y en un entorno de consumo donde lo exclusivo no necesariamente es lo más visible, las marcas están encontrando en los logos pequeños una manera de hablar en susurros a un público que prefiere la discreción.

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