
Las emociones en publicidad son importantes, pero no la solución a todos los problemas
Por Redacción - 27 Junio 2018
Una de las cuestiones que se ha ido repitiendo en los últimos tiempos y que se ha ido recordando de forma recurrente a las marcas y a las empresas es la de que los consumidores necesitan emociones. Las campañas, las acciones de las marcas, los mensajes y el modo en el que se intenta conectar con ellos deben tener una cierta carga emocional.
Los consumidores quieren emociones y esperan que se establezcan esos vínculos con ellos. De hecho, en medio del exceso de ruido al que están sometidos cada día, el no tener de por medio las emociones y su pero puede hacer que los mensajes de las marcas pasen completamente desapercibidos.
Pero ¿estamos dando demasiada importancia a las emociones? ¿Se ha perdido de vista que quizás se necesitan otros elementos a mayores si lo que se quiere es conectar con las audiencias de un modo que para la marca resulte realmente rentable? Porque las emociones son muy importantes y hacen que el mensaje destaque y perdure, pero un experto acaba de lanzar una suerte de aviso a navegantes. Si se quiere que las emociones tengan un impacto real en los resultados no pueden ir solas.
"La comunicación que evoca una respuesta emocional nos ayuda a procesar, recordar y compartir un anuncio", señala Phil Barden, experto de la consultora Decode Marketing. "Pero unos anuncios emocionales venden, otros no", añade.
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